lunes, 1 de junio de 2009

Olvido

A buena hora lo vine a encontrar. Por un momento creí haberlo perdido, luego me di cuenta de que seguía entre mis cosas. Sucede que no logro retener información por mucho tiempo. Es algo que me vienen diciendo de chico, y yo cumplo a raja tabla con ese decreto: me olvido de la mayoría de las cuestiones importantes. Hay quienes dicen que esa extraña habilidad es un mecanismo de defensa de mi mental. Pues, por el contrario, pienso que si es cierto dicho supuesto, soy el mayor beneficiario de la humanidad.

El inconveniente se presenta cuando no recuerdo el por qué de ciertas acciones llevadas a cabo en mi presente, o repercusiones negativas de viejas decisiones, o lo peor de todo, sentimientos que creí vivir y no tengo memoria emotiva de ellos. Solo una leve sensación que rápido se desvanece, como un trago amargo. Entonces me digo “no sé cuánto alegrarme de esta innata incapacidad”

Justo cuando comienzo con el replanteo, apareces vos. Claramente alguna vez te dije que no despertabas nada en mí. Cruelmente pronuncié unas palabras que fueron a dar en algún sitio de tu interior “no me pasa en el cuerpo”, al instante de modelarlas ante tus ojos, vi en tu expresión un dejo de tristeza. Pero cómo describir esa sensación del no correspondido, porque va más allá de la tristeza, es un sentir agobiante y hostigador.

Hay quienes tienen mayor fortaleza, otros se revuelcan en un lodo eterno que parece suprimir toda lógica. Nadie entiende el por qué de muchas cosas, pero existen y se hacen carne en cada paso.
El enigma a develar, es el de una supuesta felicidad que se consigue en esta dimensión terrenal.

3 comentarios:

Mariana . dijo...

a veces me gustaria poder olvidar(todo lo que hago mal, y mis grandes errores), pero tambien me gusta recordar solo algunos momentos con algunas personar, la historia entera no...
¿podremos tener una memoria selectiva y solo guardar eso que nos da una buena razon para vivir y seguir?
saludos!!

Citronnier dijo...

Va mas allá...

Almendra dijo...

La felicidad llega cuando descubrimos que somos nosotros quienes la creamos.

Muy lindo, seguiré leyendo...