sábado 1 de agosto de 2009
Entre los labios...
Claramente lo había soñado entre suspiros, existiría?
Motivada por sensaciones infundadas le insinuó deseo...
Jamás hubiese imaginado que podía ser, ser ella.
Esas ideas de antaño fueron recuerdos de viejas necesides, ya no la hostigaban.
Y sin decir, se escucha. Está latente en cada roce, mientras que en el aire cobra vida, se hace corpóreo y estalla en PIEL.
Ahora, sin preguntas. Sólo sentir.
viernes 10 de julio de 2009
Había pensado cientos de veces terminar con la locura, pero era tan grata por momentos. Entendía que aquella voz vivía de sus creencias, falsas por cierto. No se resignaba: atornillaba ideas obtusas en la pared del último cuarto de la casa, cada uno de ellas prolijamente enderezadas.
De repente un crujido, la puerta abierta y una desidia espantosa. Se acercó lentamente, y con la penumbra de la noche la tomó del cuello y reventó su respiración de un fuerte apretón.
En el suelo yacía, horas, días. Niebla. Una intensa sensación de vacío inundó el espacio, jamás se dieron cuenta de su ausencia, aunque el olor era penetrante e invasivo.
Llegó el día: dos anillos, una promesa eterna y la muerta.
La muerta iba a la rastra de un caballero ponzoñoso y amarillento. Nadie los detuvo.
Estuve allí para gritar, misteriosamente nadie me vio. Ni la muerte con su muerta, ni el caballero, y menos que menos las ideas obtusas atornilladas en la pared.
miércoles 10 de junio de 2009
Carta Abierta para el Beso Primero

Pienso “guau, esto era?”. Silencio de tumba. Nuevas risas, frases preparadas. Sonrojo. Manos, elogios. Nuevas risas, nuevas frases desconocidas.
Silencio de tumba.
-¿Me das otro beso, que son muy ricos?- dice con un dejo de timidez y audacia.
-No me preguntes, dámelo.- digo, mientras siento como sube un calor intenso que se traduce en un tono colorado que va a parar a mis mejillas.
Por dentro le agradezco, me generó ternura.
Mientras tanto él me habla de no sé qué. Yo recuerdo los movimientos que ejecuté en el beso, pienso “quizá no estuve tan mal, con el tiempo espero mejorar”.
No volví.
Días, meses. Casi un año. Algunos quilombos en casa. Tocan timbre, atiendo apurada (últimos minutos de “Rebelde way”) - ¿Quién es?- “Adrián”, contesta.
-Hola, ¡qué sorpresa! –
Él, con tono irónico -Desde el año pasado que te estoy esperando-
Colorada, tartamuda y torpe. Mamá me interrumpe- Hacelo pasar Flor, y cerrá la puerta que hace frío.-
-Sí, Florcita.
Colores, hadas. Un cuarto, poesía. Sus caricias, las mías: descubrir, desear. Esconder. Miedo. “Yo te espero”, gracias.
“No estamos bien, nos esperamos” Sí, ambos sí. Bueno, gracias.
Sólo sé que te quiero mucho por lo que fuiste, y me alegra que haya sido con vos el despertar de mis primeros “sentires”.
Te deseo mucha energía positiva, ojalá que puedas dejar atrás aquello que aún no podés soltar.
Flora.
lunes 1 de junio de 2009
Olvido
martes 17 de febrero de 2009
Enredada
"(...) se puso a pensar en los fragmentos de agonía que desde hacía tiempo llevaba encima y que se le habían adaptado con naturalidad. Los conocía y sabía dónde estaban. El error fue no habérselos arrancado cuando empezaron a formarse, aunque le costaran pedazos de vida. lunes 12 de enero de 2009
VOCES
Y ahora, qué?
Cuando fui a comprar no me di cuenta del material, no entendía en absoluto la cuestión de la cal, la arena, el agua. Los ladrillos los perdí y compré maderas, las tuercas y los clavos también, los dejé por ahí. Total los reemplazaría por chinches. Las tejas no sé, creo que estaban en algún lugar con llave. A esa altura, no importaba si era de adobe o de paja. Quería una estructura. Hacía frío y recién comenzaba el invierno, el calor había pasado como una tormenta de rayos.
Bueno, dije estructura. La necesito porque no entiendo nada. Esto de que se presenten las situaciones así como si nada me pone incómodo, y a la noche me cuesta dormir. Entonces, claro, como dije ESTRUCTURA. No tengo idea de construcción pero tracé una planificación exacta de lo que haría cuando la tuviese lista.
¡No hay un alma acá cheee!
- Te dije que eras hermoso cuando niño-
- No. Es más, dijiste que mi nariz era increíblemente grande en comparación de mi cara. Fue en ese momento, cuando te preguntaste si habría de heredar la maldición “de la cara demasiado atrás” de la familia de papá-
Listo.
Estructura lista y perfumada.
¿Un moño por favor? Gracias.
Sí. Por supuesto, la hice solo. Con el sacrificio de mis brazos de casi hombre, con la sabiduría de un manual de “estructuras en un abrir y cerrar de ojos” y con la tranquilidad de un compulsivo.
-Comprenderás que no.
-No, qué?
- Claro, te explico que es falso. No es real. Es casi como la nariz de un payaso, la amistad entre dos ex amantes, como el perdón luego de un engaño. Entendes? Me refiero de EXISTENCIA EFÍMERA-
Es una locura, ni un mes transcurrió y hay tres goteras.
No puedo, así no puedo.
-Ayer leí un libro, y entre sus páginas encontré una frase escrita por vos hace algún tiempo: “vivir no es sólo existir, es creer que la existencia puede ser vivida con la intensidad y las ansias de cada inspiración y exhalación. Así tan simple y complejo como mantenerse vivo durante días y noches, sabiendo que el destino final es la muerte.”
-Querida, el encanto está en las formas no en la belleza física. Es más el tiempo que se pasa con arrugas, que sin ellas. Entonces, mi propuesta es que intentes al menos por hoy no imitar a tu madre. Si lo consiguieras, sería la mujer más feliz del mundo. Sabes por qué. Porque voy a poder empezar a creer que mis palabras guardan sentido-
Ni protección, ni estabilidad. Tampoco seguridad. La evaluación es negativa.
Ahora vuelvo a empezar. Otra vez a construir, pero ya pedí ayuda.
Compré los materiales, quiero creer que no me equivoqué.
Pero qué más da, siempre puedo volver.
Aprenda de verdad.
jueves 9 de octubre de 2008
En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen.
Pasa una muchacha que hace girar una sombrilla apoyada en su hombro, y también un poco la redondez de las caderas. Pasa una mujer vestida de negro que representa todos los años que tiene, los ojos inquietos bajo el velo y los labios trémulos.
Pasa un gigante tatuado; un hombre joven con el pelo blanco; una enana; dos mellizas vestidas de coral. Algo corre entre ellos, un intercambio de miradas como líneas que unen una figura con otra y dibujan flechas, estrellas, triángulos, hasta que en un instante todas las combinaciones se agotan y otros personajes entran en escena: un ciego con un guepardo sujeto por una cadena, una cortesana con abanico de plumas de avestruz, un efebo, una jamona. Así entre quienes por casualidad se juntan bajo un soportal para guarecerse de la lluvia, o se apiñan debajo del toldo del bazar, o se detienen a escuchar la banda en la plaza, se consuman encuentros, seducciones, copulaciones, orgías, sin cambiar una palabra, sin rozarse con un dedo, casi sin alzar los ojos. Una vibración lujuriosa mueve continuamente a Cloe, la más casta de las ciudades. Si hombres y mujeres empezaran a vivir sus efímeros sueños, cada fantasma se convertiría en una persona con quien comenzar una historia de persecuciones, simulaciones, malentendidos, choques, opresiones, y el carrusel de las fantasías se detendría.
Para marito que camina igual que yo...